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Frecuentemente, las grandes ideas son fruto del azar. Bibendum, sin duda el personaje publicitario más conocido en el mundo, no es ninguna excepción. Su particular silueta, su personal humor, y hasta su nombre carente de significado, todo en él es excepcional y resultado de una serie de casualidades en las que han tomado parte hombres muy diferentes desde un ingeniero hasta un publicista, un cartelista, un poeta antiguo y un piloto de automóviles.
Al principio fue el verbo...
Primera etapa: en febrero de 1893, en la conferencia del Colegio de Ingenieros Civiles en París, donde defiende las ventajas del neumático, André Michelin lanza una fórmula que se convertiría en el lema de Michelin: "El neumático se traga el obstáculo". Una frase histórica que resultará ser fecunda...
Segunda etapa: en la Exposición Universal y Colonial de Lyon, al año siguiente, los dos hermanos Michelin contemplan en un stand una pila de neumáticos de diferentes tamaños con una silueta evocadora. Entonces Edouard, la señala y dirigiéndose a André, añade: "Si tuviera brazos parecería un hombre". André Michelin lo recordará poco tiempo después..
Latín macarrónico
En 1897, el ilustrador Marius Rossillon (¡que firma con el seudónimo O'Galop..!) presenta a los hermanos Michelin varios proyectos publicitarios. Entre ellos, se encuentra un esbozo destinado a una cervecería que muestra a un bávaro levantando su copa bajo el lema "Nunc est bibendum" (Es el momento de beber) según un verso de Horacio.
Para la fértil imaginación de André, esta cita recuerda inmediatamente su fórmula "el neumático se traga el obstáculo". Rápidamente realiza una asociación de ideas entre el grueso bávaro del boceto y el recuerdo de la pila de neumáticos de Lyon y encarga un cartel a O'Galop.
Partida de nacimiento
En 1898, O'Galop compone, basándose en las indicaciones de André Michelin, un cartel en el que se ve, en una mesa de banquete, un imponente personaje compuesto por neumáticos, levantando su copa llena de clavos y de cascos de vidrio y brindando: "Nunc es bibendum" (traducido como "¡A vuestra salud!" y en este caso: "El neumático se traga el obstáculo".)
"El buen hombre Michelin", enarbola fieramente los signos manifiestos de una cierta prosperidad: ¡un sello, el puro y la figura voluminosa!, a semejanza de los escasos propietarios de automóviles de la época. En cuanto a las gafas, fueron tomadas prestadas de André Michelin.
En la pila bautismal
Pero el auténtico bautizo de Bibendum tuvo lugar algunos meses más tarde durante la carrera Amsterdam ö París. El piloto Théry, al ver pasar a André Michelin grita de repente "Aquí está Bibendum".
El sobrenombre pasará rápidamente del padre a los hijos y desde entonces el nombre "Bibendum" y Michelin quedarán eternamente unidos.
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