Michelin - Consejos Michelin: Manejar en InviernoConsejos Michelin: Manejar en Invierno
Michelin Argentina brinda una serie de recomendaciones y enumera aspectos a tener en cuenta a la hora de conducir, equipar y controlar el vehículo para este invierno. Es un compromiso de Michelin informar y aportar toda su capacidad innovadora y tecnológica en el desarrollo de productos que colaboren con la educación vial y a la reducción de accidentes automovilísticos.
Sea consciente de sus propios límites y los de los otros conductores. Concéntrese en lo que lo rodea.
No haga ningún movimiento brusco, evite las aceleradas fuertes (tienen que ser progresivas y poco importantes). Evite también los frenazos bruscos y las velocidades demasiado altas.
Aumente la distancia entre su vehículo y el que le precede.
Para evitar riesgo de patinar en la subida puede utilizar una combinación de velocidades superior a la que utilizaría sobre suelo seco.
La frenada
Es obligatorio anticipar la frenada evaluando la distancia de frenado necesaria y utilizando alternativamente rebajes (reducción de marcha) y el pedal del freno.
La frenada debe ser progresiva para evitar que se bloqueen las ruedas, lo que provocaría un deslizamiento y la consiguiente pérdida de control del vehículo.
En caso de bloqueo o deslizamiento, suelte el pedal del freno para recuperar la adherencia, luego frene otra vez, de manera progresiva, utilizando al mismo tiempo los rebajes del vehiculo. Para disminuir el riesgo de bloqueo de las ruedas en bajada, puede utilizar una combinación de velocidades inferior a la que usaría con tiempo seco.
Antes de enfrentarse a una dificultad (curva importante, aminoramiento de la velocidad) anticipe la frenada para que sea lo más progresiva posible, utilizando los rebajes.
El arranque
Cuando arranque el vehículo sobre nieve, para evitar que patine, es aconsejable acelerar de manera muy paulatina. Si las ruedas patinan, utilice una velocidad superior para disminuir la fuerza aplicada a las mismas y arrastrar el vehículo de manera satisfactoria.
La curva
Antes de introducirse en una curva, limite la velocidad, teniendo especial cuidado en que la reducción de velocidad se realice en línea recta. Para dar la curva, la acción sobre el volante ha de ser flexible y constante, para evitar que el neumático pierda el contacto y no responda.
En la curva, mantenga una velocidad lenta y regular, para que el vehículo no pierda el equilibrio. Si la parte delantera ya no dirige el vehículo, hay que tratar de recuperar la adherencia. Para ello, reduzca la velocidad levantando el pie del acelerador: si es necesario, pise el pedal del freno ligeramente sin bloquear las ruedas.
Si el vehículo se va de cola (tracción delantera), acelere para recobrar el equilibrio. En ningún caso frene, acentuaría el desequilibrio de la parte trasera.
La ruta en invierno siempre es menos segura que durante el resto del año, ya sea por nieve, hielo o simplemente agua, la calzada siempre presenta una adherencia menor que en verano.
Gracias a la forma específica del neumático de invierno, destinada a evacuar el agua que pasa por debajo del mismo, se reduce considerablemente el riesgo de “aquaplaning”.
El neumático de invierno presenta una mayor adherencia y una excelente motricidad, gracias a la profundidad del dibujo, mayor que la de un neumático de verano.
Efectivamente, el dibujo del neumático de invierno lleva muchas más laminillas que un neumático de verano para agarrarse bien sobre estas superficies difíciles, como así también, su banda de rodaje está compuesto por una mezcla de goma especial con sílice, que adapta la goma a las temperaturas frías y permite una mejor frenada.
Mucho más que un neumático para nieve, el neumático de invierno está diseñado para circular en todo tipo de condiciones invernales:
Sobre cualquier tipo de superficie: en rutas nevadas, poco o muy heladas, simplemente húmedas o muy mojadas, con mucha altura de agua, pero también en carreteras frías y secas.
En cualquier condición atmosférica invernal: lluvia fina o abundante, húmedo o, al contrario, seco y frío.
A temperaturas muy bajas.
Por la noche frote el parabrisas, por dentro y por fuera, con papel para evitar la formación de escarcha, y levante los limpiaparabrisas. Asegúrese de que tiene un producto lavaparabrisas anticongelante. Es indispensable, en efecto, tener lleno el depósito lavaparabrisas y en buen estado de funcionamiento, porque en invierno se emblanquece rápidamente.
Verifique el estado de la batería, las bajas temperaturas pueden descargarla.
Compruebe que el índice de viscosidad del aceite del motor sea el adecuado, porque el frío tiene tendencia a densificar dicha viscosidad.
Lave con regularidad el vehículo para protegerlo contra la sal de la ruta, particularmente corrosiva para el chasis, la carrocería y los neumáticos.
Cuando hace frío, la presión de un neumático constatada en el manómetro puede ser inferior a la presión real. Por ejemplo, para un neumático inflado a 2 bar con una temperatura ambiente de unos veinte grados, la presión que se lee en el manómetro puede ser de 1.9 bar, si la temperatura ambiente es de 8°C.
Este fenómeno puede inducir a error y no significa obligatoriamente que el neumático esté escasamente inflado. Por lo tanto, es importante no inflar de más los neumáticos en invierno.
En invierno, nos vemos a menudo tentados a montar neumáticos de invierno sólo en el eje motriz, para aumentar las prestaciones en la partida. Pero esto no basta para garantizar buenas prestaciones y una seguridad óptima:
Una tracción con neumáticos de invierno montados delante únicamente está desequilibrada en la parte posterior, y tiene más posibilidades de hacer trombos.
Una propulsión con neumáticos de invierno únicamente montados en la parte trasera está desequilibrada en el eje delantero, y tiene más posibilidades de salir recta en las curvas.
Gracias a este pequeño número de precauciones de almacenamiento podrá encontrar los neumáticos de invierno en perfecto estado la próxima temporada:
Antes de desmontar las ruedas, fíjese en la posición que ocupan en el vehículo. De este modo podrá invertir la posición delante-atrás el próximo invierno para equilibrar el desgaste.
Limpie las ruedas metálicas y los neumáticos con agua y séquelos bien para limitar la oxidación.
Quite los cuerpos extraños (piedras, por ejemplo) incrustados en las ranuras de los neumáticos.
Si los neumáticos están montados en llantas, almacénelos en horizontal o colgados: si no tienen llantas, almacénelos de pie o planos.
Proteja los neumáticos de la luz y guárdelos en un lugar seco y fresco, y sobre todo, no los coloque cerca de hidrocarburos (gasolinas, aceites).